Un salmo muere en una hoja,
Valiente mordedura de un obispo
En las carnes extremas y rosadas
De una ramera atroz y adolescente...
Ojos acuosos del sacerdote franciscano
miran un escote que rebalsa
Unas tetas abundantes de madraza.
Algo dice el salmo en un costado
En la mugre del papel en que esta escrito
El obispo sigue el curso con su baba
Alzado como un zaino.
El franciscano se anima y soba
Turgentes glorias terrenales...
Y luego todos al unisono
Amen, amen,amen, amen,
El salmo amèn.
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