El creía en el secreto de sus cuerpos, Ella dudaba de todos los secretos.
El la sorprendía con ramos de verbenas, Ella las prendía a su cabello obscuro.
El conocía su vientre y lo recorría como una serpiente,
Ella jugaba ritualmente con la nervadura de su espalda.
Los dos eran países tropicales,
Extraordinarios pero distintos
El la amaba con su salvaje humanidad,
Ella se entregaba como un monte al viento...
Legándole solo la sombra,
Ellos eran un mismo río
con otras aguas
pero distintos.
